El artista y su destino

Había una vez tres mujeres que se sentaron en un bar, café por medio, y decidieron dar forma escrita a números ideas que rondaban, hacía tiempo, por sus cabezas.
Astróloga y filosofa una, artista, psicóloga, docente y curadora de arte la otra; devoradora de letras y artista la tercera. En fin, un aquelarre del cual, según el sentido común, no podía salir nada bueno ni coherente.
Queridos lectores, a ustedes les toca decidir si lo dicho es verdad.
Lo que sí queremos desear es que disfruten de este libro tanto como nosotras al hacerlo y brindárselo a ustedes.

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